26 dic 2008

Oiga Doctor

Sigo pisando el mismo suelo cada vez que me levanto. Sigo buscando un trabajo que me ocupe parte del tiempo que me sobra de estar pensar en mi trabajo. Sigo viendo a las mismas personas cada vez que entro en mi casa. Sigo disfrutando del sabor de cada cerveza que me tomo, de los garitos a los que voy, de la nicotina, de las ocurrencias diarias y de las partidas de cartas, gane o pierda.


Oiga, doctor, devuélvame mi depresión, que no escribo ni una sola nota desde que soy feliz. Oiga, doctor, devuélvame mi rebeldía.


Quiero pensar que el polvo de ayer fue bueno y el de hoy será mejor. Quiero no acordarme de tu nombre. Quiero dejar de ir siempre con la misma gente. Quiero quedarme “lela” solo porque estoy pensando en ti. Atreverme a conseguir lo que quiero, y sin pensar en lo que pueda venir.


Escribir cada día algo diferente. Que ha estado a punto de pillarme la policía por el último atraco al primer banco por el que me decidí. Olvidarme del pasado, olvidarme de tu nombre, cortar mis raíces y vivir pensando que no tengo dónde ir.


Oiga, doctor, que el sofá se me está amoldando. Creo que me tiene que cambiar la medicación. Oiga, doctor,¿usted cree que tengo cura?


11 nov 2008

Y nada más y nada nuevo y más de lo mismo

Si estas leyendo este post en busca de algo nuevo, déjalo, busca otro para leer. Por que he decidido no contar nada, nada nuevo, nada viejo, nada regalado, nada azul... mira como en las bodas. Esas bodas que me parecen patéticas con esa familia que no has visto nunca y esos vestidos imposibles de mirar. Pero no voy a hablar de esto, porque hoy no quiero hablar de nada. Igual que cuando nos enfadamos de pequeños, ¡ya no te hablo! ¡ya no tajunto! y al poco rato, estabas con esa persona jugando a tazos. Bueno, yo no jugaba a tazos. Porque no comía matutanos. Yo coleccionaba las gomas de borrar que te daban con el bimbo. Pero, entonces... ¿a qué jugaba? pues no sé, en el cole al pilla pilla y a la comba, al un, dos tres, linchú, caramelo chupa-chup. Joer, nos meten publicidad por todas partes, tu te crees... Vaya infancia de consumismo. Claro que.. para algunos, para otros no.

Como iba diciendo, ya lo he dicho todo y no quiero decir nada, porque si hablo la cago y si la cago ya no puedo echar atrás. Así que mejor no diré nada. Nada de lo que ya dije en su momento, porque lo dije, pero no lo quiero volver a decir. Y con esto lo reafirmo y lo subrayo. Lo que estoy subrayando es lo loca que estoy. Que llevo unos días bipolar.

Yo creo que es el Nardone que me trastoca. Mira que me meto con él, pero es un crack. Por eso hay que buscarle defectos. Lo confieso soy Nardoneadicta. Congreso que viene, congreso que voy. Ah! él será listo, pero nosotros no somos tontos. Y me jugaría algo a que el final del congreso estaba preparado! fijo, fijo, que después de tantos congresos una ya... va pillando cosas. Ja! que se ha pensado! Además ha sido el peor congreso a los que he ido. Pero que curioso, sin embargo, he aprendido el doble sobre mi misma. Sabes la típica pregunta que hace la gente... ¿a ti te sirve lo que aprendes de psicología? que realmente te están diciendo, qué estudiaste psicología porque estás como un cencerro(y esto dicho con rintintin) Pues sí, tras este congreso, no lo niego. Inconscientemente he aprendido el doble, para mi y para mis terapias. Así tras el congreso me volví bipolar. Menos mal que unas birras y un sinpa te salvan la vida a veces.

Y basta de explicar cosas! que no quiero explicar nada, porque además no sé que más poner. Y esto está llegando a su fin. Como en mi trabajo que este viernes es mi último día. ¡Por fin!¡Llevo una semana más contenta! Hasta la jefa me ha dicho que ha sido la primera vez que me ve sonreír. Puf, ese curro me ha sacado la vena paranoica otra vez. Siempre aparece acompañada de mis inseguridades. Pero ya estoy hablando demasiado y no quiero hablar más. Aunque lo más importante no lo he dicho, me lo quedo para mi.

Ah! por cierto, una última cosa, la última lo prometo (qué haces Olga si nadie debe estar leyendo ya esto). Bueno, da igual, os pongo a prueba... ¿cómo se pueden hechar a los inquilinos de un piso? Necesito saberlo, ya! mi salida de casa depende de que los inquilinos de mi padre se marchen y cuanto antes. Ah! Y si lo consigo... a buenas ideas, os pondré buenos alquileres. (vale, ya está Olga, que ya empieza a ser patético) (tú te callas, déjame!) Y nada más. (pues lo dicho patético)


                                                                       © Agócs Írisz

26 oct 2008

Los espejos

A veces, te miras al espejo y te dices: hoy no es mi día. No sabes por qué pero te miras y te das cuenta que… no brillas, que no tienes esa luz que a veces desprendes, y que ese día, hagas lo que hagas, no te saldrá bien.

Así que sales a la calle, con suerte, creyendo que el espejo se ha vuelto a equivocar. Que te está cogiendo manía y que empieza a ser hora de cambiarlo. Mientras te repites una y otra vez: ¡no, no, no puede ser, hoy sí será mi día!. La otra opción, es reconocerlo y salir a la calle con la esperanza de que alguien sea capaz de demostrarte lo contrario. Pero al rato te das cuanta que te equivocas, sobretodo si lo primero que haces es coger un metro atestado de gente para después dirigirte al trabajo.

Pues el sábado por la tarde salí de mi casa con la impresión de que no era mi día pero creyendo que el espejo se había vuelto a equivocar. ¡Maldito espejo! Por suerte ese día no iba a trabajar.

Se puede decir que llevaba varios días con un tema pendiente. Aunque también se puede decir que años. Pero últimamente, me venía rondando por la cabeza. Algunas circunstancias me estaban haciendo ver que llegaba la hora de zanjar el tema de alguna manera. Siempre pensé que cuando llegara el día lo sabría y por casualidades de la vida, ocurrió sin más.

Me encontré con una amiga que hacía años que no veía. Posiblemente, se podría decir que entraba dentro de lo que se clasifica como “mejores amigos”. Aunque ahora no tengo claro que significa eso exactamente. La cuestión es que no la veía por decisión propia. Y la verdad es que fue una decisión acertada. Porque a veces para relacionarse con los demás antes hay que solucionar ciertas cosas que pueden estar pendientes con uno mismo.

Y así, sin más me la encontré. En ese momento, miles de ideas se me cruzaron por la cabeza. Desaparecer del sitio, meterme debajo de la mesa, esperar hasta que marchara, ponerme la chaqueta en la cabeza, hacer como que no la había visto, simular que yo no era yo por si me decía algo. Pero si algo he aprendido en esta vida, es que no sirve de nada evitar, ya que a veces lo que te espera es mejor de lo que pensabas.

Para mi sorpresa esa persona me recibió con un fuerte abrazo.

20 oct 2008

La chica de ayer

¿Por qué lo sabes? Por nada. Pero lo sé.

Es como si el aire de alrededor cambiara de aroma. Ni mejor ni peor, simplemente diferente. Sin darte cuenta te vas adentrando en él, como si de una gran mancha de humo se tratara, y acaba envolviéndote. Inevitablemente esa sustancia que ha cambiado el aire, ahora está dentro de ti. Recorre tu cuerpo lentamente, de punta a punta. Ahora la percibes con más intensidad. Es entonces cuando estás completamente seguro.


Son esa suma de pequeñas cosas, y a veces, no tan pequeñas. Que quieres o no quieres ver, pero que al final, acaban invadiendo tu aire. Son las que llevan a darte cuenta que todo ha acabado. Que ya nada será como ayer. Que tus labios ya no volverán a besarme de esa forma tan dulce y con tanta fuerza como lo hacían antes. No volveré a tener tus caricias. Tus miradas. Ya no me escucharás atentamente mientras yo veía tu cara sonreír. Ya no podré marcar tu número cuando tenga algo importante que contar. Ya no podré estamparte el cojín porque simplemente no estarás en mi sofá, no estarás en mi cama. No podré refugiarme en ti ni un día más.


Pero da igual. Cuando te vea haré como si fueras un conocido y ya está. Como si nada de esto me hubiera importado. Como si fueras un chico de esos que te lías en la discoteca y ya no vuelves a ver nunca más. Porque eso es lo que has sido, ¿no? Intentaré hacer como si nada importante hubiera pasado.


Y todo esto es porque te sigo odiando, como siempre te he odiado, tan dulcemente, como quería que me besaras.


La vida es un ciclo, que hoy ha vuelto a empezar.


2 oct 2008

2a Temporada: el estanque

Con hoy llevamos dos días a bordo sin pisar tierra, y quieras o no, se nota. Estamos cansados y tenemos ganas de llegar a Ko Pha Ngam, según nos han dicho es una de las más bonitas y tranquilas islas paradisiacas de Tailandia.

Esta noche nos ha sorprendido el mal tiempo, así que hemos tenido que arriar velas y apenas se veía nada. Vaya noche...! Menos mal que Yoon y Celine han navegado bastante. Yo no tengo ni idea, pero intento ayudarles en lo que puedo.

Por suerte, ahora apenas hay viento, así que el mar está calmado y el Sol brilla bastante, eso se agradece. Las vistas son increibles y es que el mar aquí es precioso. Las aguas tienen de un color verde turquesa que nunca antes había visto. Mirando a mi alrededor se puede tener la sensación de que hemos ido dando vueltas como tontos. Porque pierdes la vista mirando al mar y todo parece igual.

A Celine y a Yoon los conocí en Phuket. Ella es francesa y él es coreano, la verdad es que son geniales. El coreano se pasa el día hablando y Celine también. A mi me cuesta un poco entenderlos, porque mi inglès aún no es muy bueno, pero está mejorando a pasos agigantados.

La verdad es que a veces me apetece estar sola en la cubierta del barco, disfrutando del viento, del Sol, del cielo y del enorme mar que nos rodea. Otras sin embargo, aborrezco la soledad y preferiero sentarme junto a ellos y hablar durante un largo rato. Todo es complejo, porque a veces, aunque lo intento me doy cuenta que no puedo.

No es que no pueda, yo creo que la verdad es que no quiero. Quizá por eso estoy aquí en medio de la nada, porque me gusta desaparecer, me gusta esconderme. Mis ideas me han llevado hasta aquí en busca de algo, que todavía no sé que es. Cuando lo encuentre lo sabré.

22 sept 2008

¡Bye, bye UOC Moderna!

Se acaba una parte de mi vida llamada UOC, en la que yo no era yo, sino que tenía varios nombres, podía ser continuafp, matriculafp, bcnc, scaner, ateneu y ateneu2.

Pues sí, me da pena. No era el mejor trabajo del mundo, pero podía llegar tarde 10’ como norma y 20’ ya era un “te estás pasando” y sin consecuencias importantes. Luego iba a por mi café de máquina, mis galletas príncipe. ¡¡Qué bien se vive en la UOC!! Oh, no! vivía, vivía.

Pero si yo ya tenía compañeros!! Allí conocí a Olga, a Carlos, a Mariana, a Alba, a Eli, a Carla, y como no, a Ignacito! El creador de la frase UOC Moderna.

Está claro que tendría que haberlo dejado yo antes. Es como las parejas. Me gustas pero ya no podemos estar más tiempo juntos.

En fin, dicen que el final siempre es el principio. El principio de más entrevistas, entrevistas y entrevistas. Las dudas, la incertidumbre, la inestabilidad, el miedo a no saber dónde vas a ir a parar, qué ocurrirá. Ya lo sé, para tirar hacia delante necesitaré ese pequeño salto de fe.




A todo esto, hace ya unas semanas, mientras iba al trabajo de las tardes (un poco antes de mi hora porque tenía que hablar con mi jefa de un caso nuevo). Fantaseaba con la idea que mi jefa me sorprendería ofreciéndome el famoso contrato que hace dos años me prometió. Y que me volvió a prometer hace un año, mientras le soltaba una carcajada. Todavía no entiendo porque mis compañeros me lo critican. ¿Por qué no puedo reírme si alguien me hace una broma? Si alguien me lo aclara, se lo agradecería.

No sé si por suerte o por desgracia, pero esta vez no fue así. Ni hubo promesas, ni hubo contrato, ni hubo carcajadas. Un consejo: nunca os fiéis de los psiquiatras.

Pues sí, si sigo allí es porque me gusta mi trabajo. Bueno y porque no encuentro otro :P

Más lo segundo que lo primero.

25 ago 2008

De la Tramuntana al Levante

Cuando no conoces a nadie o crees que los conoces demasiado. Cuando estas harto de ser tú. Cuando vuelan sobre ti los mismos aviones de siempre, vienen y van, y estas harto de verlos sobrevolar.

Un día te despides de la ciudad. Decides hacer las maletas meter lo básico, lo más importante, la ilusión, y salir corriendo a otro lugar. Cambiar la tierra que pisas, el aire que respiras, notar que el Sol es de otro color, de otra intensidad diferente que aún no conocías. Saber que aún puedes disfrutar del sexo más de lo que lo habías hecho hasta entonces.

Así un día como cualquier otro das la vuelta y en lugar de ir a trabajar coges el primer tren. Y bajas allí, en esa parada, en la que siempre has querido bajar. Y disfrutas con las pequeñas cosas que te llevan hasta allí, buenas y malas. Porque siempre piensas que lo mejor está por llegar.

29 jul 2008

Amigos

Este mes he hecho tantas cosas que no he tenido tiempo para hacer nada. Y es que cuando te acostumbras al estrés, éste se acaba convirtiendo en una droga.

Llevaba meses embotada. He vuelto a sentir. He visitado mi parque, después de mucho tiempo. Él vestido de verde me abraza y me sopla fuerte para que me levante. Yo le distraigo haciendo malabares. Me he caído, me he levantado, y he disfrutado de todo eso como una niña pequeña. He reído, he llorado de alegría y de tristeza, he gritado, me enfadado, he odiado. Pero me ha dado igual caerme.

Este mes no he parado, no he dejado que se escapara ni una sola gota de tiempo. He vuelto a ver viejos amigos y he sentido otra vez lo que es hablar, reírme y aburrirme con ellos. Me he dado cuenta que hay gente que con una llamada y una tonta propuesta salen de casa sin pensarlo, o se dan la vuelta si es que estaban de camino. He salido jueves, viernes, sábado, domingo y lunes. He disfrutado, de mucha gente que no conocía de nada, amigos de amigos.

Esperemos haya sido el preludio de unas intensas vacaciones de verano.

Intentar disfrutar al máximo las vuestras!

24 jul 2008

Cerrado por derribo

A veces, nos hacemos daño a nosotros mismo sin darnos cuenta. En ese momento, todo nos da igual y el sufrimiento es como una manta que te cubre todo el cuerpo te lo anestesia y a partir de ahí ya no sientes nada. No te importa el dolor, no te importa sufrir, te arriesgas, te atreves a hacer cualquier cosa. La más absurda, la más peligrosa. Pero te da igual, porque ya no sufres. El dolor ha dejado las neuronas dormidas. La endorfina recorre el cuerpo. Ya nada importa. La mente se queda plana, vacía, ya no piensas, solo actúas y te dejas llevar por el viento, por las olas.

Después, todo se convierte en una espiral. La gente te echa en cara lo que hiciste, lo que haces, hablan, intentan que razones, te argumentan, te cuentan, te aconsejan, te critican, como si ellos lo supieran hacer todo bien. Así, vuelves otra vez a dejar de sentir.

Todo el mundo comete errores, pero no son errores, nunca nos equivocamos sino que seguimos nuestro impulso, nuestras opciones, nuestro saber, nos dejamos fluir por el momento, la situación, las circunstancias. Fluyo así y así es como tuvo que ser, sin más. Vuelvo a evitar, y qué, vuelvo a tener paranoias, y qué. ¿Te olvidaste? eres bipolar.

No quiero que nadie más me diga lo que tuve o tengo que hacer.

17 jul 2008

Burocracia



Hace unos días fui a pedir unas lentillas a la óptica donde siempre voy. Tras recordarme la dependienta que estoy ciega y además de los dos ojos, me pidió el número del móvil y me dijo con una voz dulce “Te llamaremos cuando estén aquí”

Unos días después pienso que ya es hora de hacerme el dni que lleva ya varios meses en paradero desconocido. Bien aconsejada por un amigo, que me dijo "esperate un tiempo para hacértelo porque a lo mejor alguien lo encuentra y te lo envia a casa, que a mi me pasó". Pues sí, me lo trajo Alberto San Juan y por casualidades de la vida iba en bolas.
Bueno, pues fui a hacerme las fotos, y me digo a mí misa: a ver Olga busca un día en el que hayas dormido bien porque sino solo se van a ver ojeras y no es plan. Me costó, pero lo encontré. Decidí ir a un fotomatón porque total, si voy a cualquier otro sitio, me dan dos mil fotos dni, veintidós fotos medianas, catorce grandes, diez para cartera, y treinta minis ¿Y que hago yo con tantas fotos? Yo quiero las justas y punto. Así que fuí al típico sitio donde siempre hay fotomatones, al metro. El que esté más cerca, Pubillas Casas, pero claro, tanta máquina expendedora, tanta máquina expendedora que no hay sitio suficiente para fotomatones.
Pues de Pubilla fui a Can Vidalet. Allí a alguien se le ocurrió la gran idea de poner la máquina tras las casillas donde se pica la tarjeta. Así que con el morro arrugado me fui a la siguiente parada de metro más cercana, Can Serra, donde tampoco había, así que me dirigí a la parada de Florida. Donde por suerte o por desgracia, un uruguayo me acompañó un buen trozo mientras filosofaba y me contaba su vida. Bueno para resumir, de Florida fui a Can Serra y de allí a Collblanc. ¡Joder! ¡¡Porque no fui allí desde el principio!!
© Mónica Calvo
Cuando vi las fotos me di cuenta por qué ya no hay tantos fotomatones. Salgo con un ronchal blanco en la frente, con manchas negras por ojos, y todo a puntitos, vamos os podeis imaginar que la calidad es buenísiiiiima. Y yo buscando un día en que no tuviera ojeras. Aunque lo mejor de todo fue cuando llego a casa y mi padre me dice que hay uno en el súper de dos calles más abajo.

Sorprendentemente un día me doy cuenta que me ha salido un salpullido rojo y asqueroso por todo el cuerpo. Pero como soy happy y mis padres, máximos espertos en medicina, me dijeron "tranquila eso no es nada” y seguí haciendo mi vida igual.

Días después y con las fotos en mano, me dirijo a la comisaría de muntaner donde expiden el dni por la tarde y sin cita previa. Una vez allí y en la cola, una tía histérica con el pelo rizado y una falda de leopardo se pone a gritar que ya no se atienden a nadie sin cita previa. Puse el grito en el cierlo "¡¡pero si son las seis de la tarde y cierran a las nueve!!".
Así que decido ir al médico de urgencias porque el salpullido parece que solo no se va, aunque picar pique poco. Y cuando llego a eso de las siete y cuarto, me dice q ya no atienden !!pero si cierran a las ocho!! “No, no” me dice la secretaría “cerramos a las siete y media” y me ofrece visita para mi doctora cuatro días después. ¿Y para el mes que viene no tiene?
No me toca otra que desplazarme hasta el ambulatoria conocido como “los pajaritos”, mientras pienso, no corras porque si llegas antes de las ocho puede ser que no te atiendan.
Cuando llego a casa tras comprarme los antihistamínicos correspondientes, voy corriendo a coger el número de teléfono de la comisaría para pedir cita e ir al día siguiente. Tras llamar a un teléfono que no era, me pasan con un 902. Si quiere anular la vista pulse el 1, si quiere confirmarla pulse el 2, si quiere pedir cita puse el 3. Si lo que quiere es hacer el dni o pasaporte pulse el 1, si quiere saber que documentación necesita pulse el 2. Si quiere hacer el dni pulse 1, si quiere hacer el pasaporte pulse el 2. Teclee su número de dni. Diga el nombre de su provincia. Diga el nombre de su localidad, no le entiendo puede repetirlo, no le entiendo puede repetirlo, pi pi, pi pi, pi pi
Entonces pienso en mis lentillas "pero si aun no me han llamado y hace ya una semana, no puede ser" y me pongo a escuchar el contestador del teléfono fijo. Allí estaba el mensaje, y digo yo "¿para que le di el teléfono móvil?"

Empiezo a pensar que los salpullidos más que alergia es que estoy somatizando.

12 jul 2008

Llegar a ser lo que eres

El ir y venir del tiempo, del calor, del frío. El sentir sin sentir nada. Estar bien, agusto sin nada. Solo, siendo como eres, siendo tú. Llegar a ser lo que eres.

Sentir que todo te da igual, que ya nada te importa, que lo pasado pasado está. Mirar hacia el futuro y sentir que queda mucho por pasar, por hacer, por sentir, por vivir. Todo será diferente porque te lo propones, porque cada día eliges estar con gente diferente, contigo y sin ti. Estar dispuesto a aprender, a cambiar, a mejorar, a fallar. A sacar lo mejor y peor de ti. Saber que aún falta mucho por aprender, mucho más, bueno y malo. Mucho por discutir, por razonar, por besar, por perder y poco por lo que arrepentirse.

¿Has llegado a ser lo que eres?


Más días así, más días contigo y más días sin ti.


7 jul 2008

No me trates com una perra

-¿Dónde están los lavabos?
- Al fondo a la izquierda-

A la izquierda, había varias puertas negras, tras una de ellas un chico bloqueaba la salida. Empezó hablando el chico.

-¿Qué estabas haciendo?-
-¡Nada!-
-Te he visto-
-No he hecho nada-

Tras un portazo -Eres una mentirosa, ¿qué hacías hablando con él? -
-Estaba hablando con él pero sólo le seguía la broma -
-¿Y qué le has dicho? -
-¡No le he dicho nada, ves y pregúntale! –
-Con el moro de mierda ese-
-¡No le digas eso!
-¡Tira para casa ahora mismo! ¡Tira para casa! -

-No voy a ir a casa ahora-
-Eres una puta-

Aparece un chico -Oye, ¿estáis bien? ¿Pasa algo?
- Si tranquilo tío, estamos bien, no pasa nada.

Sigue hablado la chica -¿Pero te das cuenta de lo que estas haciendo?-
- ¿Qué me cuentas? salimos de fiesta un día y mira lo que haces-

-¡Tira para casa!-
- ¡A mi no me trates como una perra!-


Aparece una chica -¿Qué haces en el lavabo de tías?-
-¿eh? ¡Déjanos en paz!-


28 jun 2008

Más allá

Más allá de las conversaciones de los viernes, de las risas, de los portazos de la jefa porque estamos de cachondeo y hacemos ruido, de tus pacientes, de los míos, de los que compartimos, de tus informes, de los test y las plantillas. De que somos los más informales, de tus bambas, de las mías, de que te acordaste de mi por lo que dije aquel día, de las borracheras, de los helicópteros, de los dinosaurios, de la música, de los conciertos, de que es divertido hacer cosas improvisadas, de tus conversaciones con Marta, de los viajes, de tu timidez de la que todos nos aprovechamos para divertirnos un rato, de que te cachondes de mi y luego vengas a tantear si me he enfadado, de tu cuello en tensión.
Sobretodo por las risas y porque no me hayas hecho ni caso en una cena como la de hoy.

Más allá de esta amistad.

21 jun 2008

La culpa

La culpa, la culpa, la culpa, la culpa, la culpa... es esa espina que se va clavando poco a poco en la cabeza, hasta que llega al cerebro, la culpa, la culpa, la culpa, la culpa. Al final te provoca un dolor agudo. La culpa, la culpa, la culpa se mete tan dentro que necesitas expulsarlo de alguna forma y la acabas vomitando en odio.

Tú tienes la culpa de que te hayan atropellado, la culpa, la culpa. La culpa de que el calentador no vaya es que siempre te bañas con agua muy caliente, tu tienes la culpa, ¿no ves que es tu culpa? esa culpa. El piso tiene humedad porque no ventilas bien la casa, la culpa, la culpa, es tú culpa. Siempre nos perdemos por tu culpa, la culpa, es la culpa. Te va mal porque no vales y ya lo sabías, otra culpa que hunde más que otras culpas. Por haberte dormido en el cine, otra culpa diferente a las culpas. Las bombillas se gastan porque están todo el día encendidas, la gran culpa, la sobre culpa. Todo te va mal por tu culpa, la mega culpa. Esa culpa que no crea ningún remordimiento, que no se siente, que no duele como culpa, esa culpa que hace daño por no ser culpa, porque te echen la culpa. ¿A quién se culpa? ¡A ti te culpan!

La culpa, que es una falta, que es un error, la responsabilidad de lo que ocurre, la equivocación, aquién le importa, ¿qué es lo que ocurre?, ¿qué te ocurre?, que no aceptas la realidad, ¿y tu parte de realidad?, ¿qué te importa? lo que importa es lo que falta, lo que no hay y lo que sí, el maltrato, la alexitimia personal, la sensibilidad social, ¡tio, estas mal!

4 jun 2008

Cicladora Rápida

Lo confieso. Soy una cicladora rápida. Igual estoy abajo, como estoy arriba, como voy para abajo otra vez y entonces vuelvo a subir. Pero como no era suficiente subo un poco más, un poco más, hasta que vuelvo a bajar, bajar, pero esa vez en picado. Así estoy y estaré toda mi vida. Y encima la gente se pregunta por qué estoy delgada, cuando no se dan cuenta que no paro.

Ser ciclador es un don, es algo innato que pocos afortunados, como yo, tenemos. Pues sí, porque no decirlo, ¡basta de esconderlo! He dejado de tomarme la medicación porque prefiero disfrutar de mis estados emocionales al cien por cien. Todas las fases me aportan algo, y hacen que sea enormemente creativa. Aunque he de reconocer que no todo el mundo lo lleva igual de bien que yo.

Así que igual me enamoro de una mosca que da vueltas en mi habitación, como me deprimo porque nadie quiere ir a la playa aunque llueve, como me gusta ver como crece mi girasol, como me pongo triste si pierde el Barça, como disfruto mirando como se mueven mis dedos del pie, como me entristece levantarme por la mañana y ver que el día ya amanece oscuro y triste, como me divierte fantasear con que mañana me lo pasaré genial con mis amigos, como no soporto que no se haga lo que tenía pensado y es que son todos unos mierdas, siempre van a por mi, es que lo sé. Me machacan siempre me machacan y se divierten. Disfrutan como unos cerdos haciéndome infeliz, hacen lo contrario y se ríen, no paran de meterse conmigo. Y la culpa de todo la tengo yo, lo sé, porque no valgo nada. Uih! mira una mosca, que mona como revolotea.







Recuerda que si caímos en picado es porque a veces fuimos... nubes con la mente"

Love of lesbian - Noches reversibles


28 may 2008

Barcelona

Hoy caminando por Barcelona me doy cuenta que las calles aún huelen a ti. Todavía a veces, recuerdo nuestras caminatas a media luz por las calles de Barcelona. Andábamos y andábamos toda la noche hasta que se nos hacía tarde. Mientras paseábamos te dedicabas a cantar cualquier canción, y yo, me las acababa aprendiendo porque te emperrabas hacer la segunda voz.

Contigo las calles tristes y grises del centro de Barcelona cambiaban de color. Nos besábamos en cada esquina, en medio de la calle parando los coches, en la playa, en el bar… da igual dónde estuviéramos y quién hubiera delante. Bailábamos en la calle, cantábamos cualquier canción de dibujos, imitábamos a cualquier personaje o me enseñabas lo que habías aprendido en tus clases de canto.

Me mirabas a los ojos y sabías lo que pensaba. Me enseñaste a hablar de mis sentimientos, de mis emociones, me enseñaste a dar un paso más, a dar un beso, un abrazo, a cogerte de la mano, a romper las barreras, los miedos, me mostrabas la vida de otra forma y después de todo también me enseñaste lo difícil que puede ser olvidar a alguien.

Ahora que ya no estás, los recuerdos me vienen a la cabeza como una película en la que la protagonista era yo. Sin embargo, ahora ni siquiera eso lo tengo claro, y de esto no hace tanto, pero aun así, lo recuerdo todo borroso.

La última noche que nos vimos, supe que iba a ser la última. Lo decidí en ese mismo instante. Sabía que no quería volver a verte, y tú también lo sabías. Después nos cruzamos miles de palabras, reproches, esperanzas, excusas, añoranzas…

Pero desde entonces… no nos hemos vuelto a ver. Ni nos volveremos a ver.


17 may 2008

Ausencia


Tocó el timbre. Esperó unos instantes pero no contestó nadie. Al final, decidió abrir la puerta, con aquella enorme llave que había guardado durante tanto tiempo. Abrió la puerta con un poco de esfuerzo y entró en la casa.

-Hola… ¡hola!- no se escuchaba nada y no se veía ninguna luz.

-¿Hay alguien?- gritó, para asegurarse. A esas horas normalmente siempre había alguien, pero hace mucho tiempo. Que raro nadie contesta, pensó para sí.

Cerró la puerta y sin encender la luz decidió recorrer todo el pasillo hasta llegar al salón. La verdad es que se conocía el camino de memoria. Durante mucho tiempo él había estado viviendo allí, hasta que la Sra. Petranila, una anciana muy agradable que siempre guardaba luto a su marido, murió de cáncer. Al acercarse al salón le pareció ver que había un resquicio de luz. Quizá habrá alguien, pensó.

Era un salón amplio, de una de esas antiguas casas en las que el mobiliario está sobre recargado y las paredes están llenas de cuadros de antepasados familiares. Ya hacía mucho tiempo que deberían haber vendido la casa, pero nunca encontraron el comprador adecuado.

Al entrar al salón vio que el televisor estaba encendido, pero no se escuchaba nada. En la pantalla aparecían unos personajes que se reían, parecía un concurso. Alguien se habrá ido sin darse cuenta que estaba encendida, se apresuró a pensar. Más tarde se atrevió a especular para sí mismo, quizá habrán salido todos juntos a ver aquella obra de teatro, y sin resignarse a la realidad, gritó -¡me podrían haber dicho algo!-

-Quién sabe- se limitó a decir finalmente, mientras se dirigía a la habitación que había ocupado durante tanto tiempo. Fue caminando poco a poco pues aunque se conociera el camino, no quería tropezar. Al abrir la puerta se encontró que la ventana estaba medio abierta y entraba un poco de luz de la calle. Pero no había nadie, como era de esperar. Todo estaba tal y como lo recordaba, aunque ya no había nada que personalizara esa habitación. Como movido por un latigazo se fue aprisa al salón y abrió el mueble bar. Todavía esperaba encontrar alguna botella de whisky que se habría dejado la última vez que quedó allí para echar un polvo, vete a saber con quién. -Sí- aún estaba la botella. En su cara se dibujó una sonrisa.

Cogió un vaso y buscó hielos en la cocina. Pero no iba a tener tanta suerte esa noche. Pegó un trago al whisky mientras iba de camino al salón. Miró a su alrededor. Todo le parecía estar igual que hacía años. Finalmente, se sentó en un sillón verde de terciopelo. Al sentarse se hundió y casi se le cae el whisky. Pero tal y como estaba se sentía cómodo. Ni siquiera cambió de canal ni subió el volumen. Estuvo bebiendo toda la noche… hasta que se durmió.


9 may 2008

Me quedo con lo de antes

Hoy lo he visto claro. Creo que a partir de los treinta años, además de preocuparme por las arrugas, patas de gallo y demás, que la gente dice que empiezan a salir a esa edad. Y que, entre nosotros, creo (happy de mí)… que me van a dar un punto de madurez perfecto a mi eterna cara de niña. Bueno a lo que iba, mi preocupación máxima será como llegar a fin de mes.

Estamos adentrándonos en una gran crisis y que aunque los políticos lo nieguen, hacía tiempo que se veía venir. En las tiendas todo está carísimo, sin embargo, en mi trabajo no me pagan más de cinco euros la hora. Por suerte o por desgracia, hago pluriempleo y por trabajar la mitad de lo que trabajo por las mañanas, gano lo mismo por las tardes. Y aun así, no siempre soy mil-eurista. Pero ahora, no tengo preocupaciones porque todavía vivo en casa de mis padres (y esto lo digo mientras se me cae la cara de vergüenza, para los que no me veáis).

No, no es la primera vez que me lo planteo. Pero hoy lo he vivido como una pesadilla. A partir de los treinta mis máximas preocupaciones serán si podré pagar el alquiler, o la hipoteca (que no se que es peor), la comida, el agua, el gas, la electricidad, unas bambas nuevas, una sudadera, un pantalón, un abrigo, un libro, el teléfono, el transporte, un CD, las lentillas, cursos de formación, el tabaco, un concierto, internet, preservativos, vacaciones. La cuestión, es que, más que preocupaciones serán realmente problemas.

Si lo pensamos bien todo lo demás son simples preocupaciones. De pequeño te puedes preocupar si no has hecho los deberes, si la barbie ha perdido los zapatos, si has vuelto a jugarte canicas y las has perdido todas, de ser el primero en la fila, si la plastilina se ha llenado de mierda o de un color gris asqueroso. Un poco después te preocupa… si el chico que te gusta te ha mirado o no, que no se te vea ese horroroso grano que te ha salido esa mañana, que tu mejor amiga se va a vivir fuera, si ese verano no podrás ir al pueblo, quieres darle un beso a un chico y no sabes cómo, tu mejor amiga pasa de ti y se va con otra, qué estudiarás más adelante…


Ahora, creo que hay pequeñas preocupaciones que parecen darle un pequeño punto de emoción a la vida. Pero si hablamos de dinero… la cosa cambia.

21 abr 2008

Después de tanto tiempo...

Ayer nos volvimos a ver. Llevabas una camisa a cuadros. ¿Una camisa a cuadros? Eso fue lo primero que pensé cuando te vi. Nunca te habías puesto una camisa a cuadros. Por lo menos cuando venías conmigo no te las ponías. Bien pensado, es normal, hacía bastante que no te veía, meses quizá. No, creo que hará años.

¡La verdad es que me encantó verte! Tenías una risa exultante. Estabas contento y se te notaba. ¡Qué menos! Tenías a tu lado a las dos chicas que te hacen más feliz. Tu amor de toda la vida, cuantas veces me habrás hablado de ella..., y tu novia. Me alegra verte así, sobretodo, después de haberte visto apagado durante tanto tiempo, necesitando quedar día sí, día también para explicarme que habías descubierto algo. Tú siempre tan metido en tu mundo.

En ese sentido mucho no has cambiado. Ahora me dices que entiendes esta sociedad, nadie ve como realmente es o no la queremos ver y nos engañados. Y que por eso, quieres vivirla de forma diferente. Pasas de seguir las directrices que siguen los demás. Ves la vida de otra forma y estás convencido que tendrás suerte así. Comparto tu opinión hasta que confiesas que esos cambios estan relacionados con esa mierda que te metes. Pero, siempre defiendes hasta el final tus opiniones. También sabes rectificar, como no, después de recibir palos.

A veces pienso que no eres como yo creo, o como me gustaría que fueras, y que la distancia y el tiempo hace que mi imagen de ti se distorsione. Los amigos, los momentos, los lugares... al final se idealizan, supongo que es más bonito recordarlo todo así. Y ahora volviéndote a ver me doy cuenta que también tienes tus salidas bordes y tus malos días. Ahora los recuerdo. Sigues pensando que soy una patosa, una niña. Yo creo que no, pero quizá aún tengas razón en algo.

Después de tanto tiempo, no hay más cosas que contarse, solo basta verse. Te vi alegre y me fui.



Universos Infinitos:

http://www.youtube.com/watch?v=VQrnD1_34z4



,

29 mar 2008

Dulce

Siento un fuerte dolor en mi cabeza y pequeños chasquidos invaden mis oídos. Puedo escuchar gente, pero a lo lejos, no distingo con nitidez lo que dicen. Ya no tengo fuerzas. No quiero dormirme o todo acabará aquí. No siento nada, soy incapaz de sentir. Mis órganos podridos se han deteriorando con el tiempo. Desgarrados, golpeados, inutilizados han dejado de funcionar. Aun así, mis ojos no paran de derramar lágrimas. Gotas que recorren mi cara, sólo son eso.

Puedo ver lo que ocurre a mí alrededor, las hojas de los árboles se balanzean de un lado a otro. Danzando y acompasando mi final. Los chasquidos cada vez más fuertes como alfileres cayendo en cascada me sumergen en un estado de ensoñación. Todo mi cuerpo me pesa demasiado y noto como voy perdiendo el equilibrio. Casi flotando poco a poco me voy dejando caer. Al llegar al suelo siento frío, me estremezco. En segundos me vuelve a invadir una tremenda tranquilidad. Todo está en silencio. Un rayo de luz golpea mi cara y mis ojos se cierran asustados y rendidos. Ya solo siento mi cuerpo por dentro, ya no siento nada. Ya no quiero sentir nada.


15 mar 2008

Huir solo hacia delante

Ayer, al salir del bar, volví a notar el aire como resbalaba por mi cara y silbaba en mis oídos. Hacía tiempo que no lo sentía. Es entonces cuando escuchas esa melodía, esa canción que todos tarareamos cuando creemos que hemos avanzado un paso, cuando creemos que algo hemos hecho bien, cuando alguien nos ha necesitado y hemos estado ahí para ayudarle o simplemente para escucharle.

Yo, sin embargo, odio depender de los demás, odio que me ayuden a hacer las cosas, odio que me corrijan o me digan lo que tengo que hacer. Ese miedo sigue acechándome, es el fantasma que yo misma me he creado. Es un fantasma ciego, y es que quizá, es imposible estar solo. Solo en el mundo, sin ayuda. Por eso, somos una sociedad porque nos necesitamos unos a otros. Somos seres imperfectos.

No puedo controlarme, a veces lo necesito. Sí, necesito que me escuchen, que me corrijan, que me motiven, que me saquen una sonrisa y me ayuden. Pero sin anularme. Ese es el miedo, ese es mi miedo. Desaparecer. Hacer lo que los demás quieren, perder la crítica, no ser nada, dejar que el miedo me venza, dejar de hacer lo que yo quiero solo y únicamente por miedo.


4 mar 2008

Colajet de Limón

Algo ocurrió, no se cómo, ni por qué. Como un día normal llegó mi hora de ir a dormir, lo último que recuerdo es que estaba en mi cama. Sin embargo, a la mañana siguiente me desperté en una cárcel de paredes blancas y con muchos barrotes. No sabía que hacía allí.

Neus me dio el chivatazo, a las diez y con mucho sigilo podría escapar. Pero tenía que andar con cuidado porque irían a buscarme. Todo salió como lo planeado. Una vez fuera, Poke me dió la pista más importante. Tenía que conseguir el botín, ¡un colajet de limón!¡era la única forma de vencer a los enemigos! no servía una gelatina roja, únicamente nos salvaría un colajet de limón.

Tras escapar de la cárcel no sabía donde dirigirme, así que subí a uno de los edificios más altos de la ciudad para poder divisarlo todo desde allí. Las vistas eran impresionantes. Me sentí libre otra vez. Allí y sin saber porque apareció un nuevo contacto, Laura. Me comentó que estaba en otra misión especial. Se había enterado de lo ocurrido y venía a entregarme un plano de la ciudad. Ahora mi deber era adentrarme en ella.

Me deslizé por una tirolina larguísima que había desde lo alto del edificio. Ya sabía cual era mi siguiente objetivo. Tras deslizarme fui a parar a los pies de un coche de autoescuela, allí dentro estaba Alicia. Con un puñetazo nos desicimos del profesor. Estuvimos dando vueltas con el coche, pero es peligroso estar en la ciudad y enseguida nos descubrieron. Tuvimos que pisar el accelerador a fondo y meternos en contra dirección para al final poder darles esquinazo. Acabamos en el barrio chino, donde entramos a comer. Allí Alicia me facilitó algo de dinero para poder comprar los colajets. No podía robarlos, si los robaba todo se iría al traste.

Con el mapa en mano me puse a recorrer la ciudad en busca de los sitios estratégicos. Al principio corría, luego caminaba. Estuve andando horas, días, semanas... no los encontraba por ninguna parte. Ni tenía nuevas noticias.

Un día, mientras pisaba las hojas secas de un parque y comía galletas, vi unos niños correr. Venían de parte de Noe, me dijeron que tenía que dirigirme al final del parque detrás de una montaña. Y allí los encontré!



11 feb 2008

¿Qué quieres ser de mayor?”

De pequeños nos preguntaban: “¿Qué quieres ser de mayor?” y nosotros contestábamos muy contentos: bombero, policía, bailarina, profesor, cantante, superhéroe, pizzero, veterinario y un largo etcétera, bastante vario pinto. Muchos contestábamos ilusionados y convencidos, mientras nuestros padres ponían el grito en el cielo “¡eso no puede ser!, ¡eso no tiene porvenir!, ¡Con eso no ganas nada!” pero nuestra ilusión no nos la quitaba nadie.

Normalmente, cuando llegabas al instituto la profesión de maestro la descartabas. Más adelante, y después de haber estado trabajando algunos años en cualquier cosa, retomas la idea de ser profesor al darte cuenta de que por trabajar la mitad de horas te pagarían el doble y, sobretodo, al descubrir que puedes recuperar esas fantásticas vacaciones inacabables de cuando eras un estudiante. Todo un sueño para cualquiera.

De más mayores, ya empezamos a implantar en nuestros ideales esas típicas profesiones: médico, periodista, abogado, informático, psicólogo, publicista, etc. Digamos que le vamos dando un poco de realismo a nuestras ilusiones.

Al acabar la carrera te dedicas a buscar trabajo “de lo tuyo”. Primero empiezas haciendo prácticas y, si tienes suerte, acabas de becario donde como mínimo se dignan a pagarte el transporte. Pero, tú tienes miles de proyectos en la mente y crees que trabajar "de lo tuyo" será lo mejor, harás lo que te gusta, no pegarás palo y ganarás bastante. Así que decides gastarte una millonada para hacer un master o un posgrado, bueno a algunos se lo pagan sus padres. Luego hay otros que deciden hacer otra carrera y alargar su vida universitaria.

Pero un día u otro llega la hora, encuentras trabajo “de lo tuyo” y te das cuenta de la realidad, todo ha sido una mentira. Entonces empiezas un estadio depresivo que se agrava al darte cuenta de que tienes que hacerte autónomo. Cada mes tienes que pagar una cuota y cada tres meses otra, te vuelves loco pidiendo facturas por todo, no tienes pagas extras y lo único que tienes son gastos. Sí, son esos señores que parece que nunca están enfermos. Y es que, al final se cumplen nuestros deseos, nos acabamos convertiendo en superhéroes.


21 ene 2008

Víctimas de la moda

¿Qué me compro? ¿Qué me pongo? ¿Me queda bien? ¿Te gusta? ¿Esto combina? ¡yo así no salgo!

Somos víctimas de la moda, necesitamos consumir para sentirnos bien. Eso es lo que nos han hecho creer los publicistas con sus persuasivos anuncios. El objetivo último de todo es llenar los bolsillos de gordos y sebosos empresarios. Estamos sentenciados, ya nos encontramos dentro del círculo del capitalismo y como ramificaciones de un gran tornado vamos arrastrando todo lo que vemos a nuestro paso en las tiendas.

Los publicistas lo único que hacen es jugar con nuestras inseguridades, nuestros deseos de poseer, de ser deseados, de poseer poder y conseguir el control. Un control que no existe, un poder que es efímero. Pero no lo olvidemos, somos nosotros mismos los que nos dejamos engañar y los responsables de nuestras perdidas económicas y despilfarros.

Queremos compensar nuestras inseguridades con fantásticos coches capaces de atraer a cualquier rubia despampanante. Si vamos vestidos a la última parece que nos sentimos mejor. Cuando realmente seguimos siendo los mismos solo que bajo un traje diferente, un disfraz que en ese momento nos hace sentirnos bien. Una máscara, una personalidad, un ideal, un me gusta, un así soy yo.

Es un juego. Unos juegan engañados, otros a conciencia y hay otros que no juegan, o bien, juegan a otras cosas.

Pero somos lo que somos, deberíamos buscar la seguridad disfrutando de nuestros defectos y virtudes, sea cual fuere el disfraz que llevemos puesto ese día.