Las páginas en blanco muchas veces ya están escritas, y lo único que hacemos es adornarlas con detalles y cambiarles los nombres.
Te sorprendería saber que hoy estás aquí, y es que a mi también me sorprende. Quien iba a decir que detrás de tu dolor y tu rabia, también estaba mi dolor. Quizá escondido en pasotismo, distancia, enfado, silencio. Todo eso escondía un dolor que no me atrevía a sentir. Un dolor que no entendía, y que me retorcía por dentro si lo escuchaba. Aquel que nos llevaba al abismo de la nada.
La NADA que me duele ahora más que nunca, la nada por tiempo, es un VACIÓ por años.
A todo esto, me sigue atormentando que no me quieras saludar, aunque en verdad eso solo existe en mi mente.
Anhelo, una y otra vez, toda esa dulzura eso que me parecía tan bonito, y a la vez me avergonzaba. Eso que no acepto en mí, y que tu si que podías expresar. Eso que yo rechazo y escondo, y que tú mostrabas con tranquilidad. Quiero darte las gracias, por mostrarme tanto. Por haberme hecho de espejo con tanta claridad.
Busco cualquier rastro de aquello, y siento que nunca más lo voy a encontrar. A ratos creo que fue una ilusión. Gracias por darme una guía, sí, sé que a ti eso te da igual.
Y aquí estoy doliendo la ausencia, de ti, y de TODO, lo que nunca se dió, lo que nunca sentí. Y LO QUE NUNCA SE DARÁ. Me siento programada para el VACÍO. Siento que el frío recorre todo mi cuerpo, que el dolor invade todo mi ser. Y que el Miedo mancha todo lo que piso, como un ácido que hace que nada pueda crecer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario