Si estás, me alejo. Y si no estás, me agobio. Mi cabeza me traiciona. Me sorprende, pues para mí está claro y es más que evidente que nuestra relación, nuestra atracción, compatibilidad y conexión es épica. Y tan perfecta como INEXISTENTE. Y es que mi mente me da la razón, por inverosímil que sea la situación. Ella es capaz de inventar, y si hace falta de construir puentes y rascacielos. Además, almacena cantidades de señales fraudulentas, donde pruebas neutras son gritos de atracción. Roces fugaces son necesidades de deseo. Palabras sueltas son necesidades de comunicación con mensajes secretos, llenos de todas esas cosas que me quieres decir. Y que por supuesto, pienso que no te atreves a decirme, cual adolescente embargado por nuevas e intensas emociones de intenso amor. Y así sigo, feliz y frustrada. Proyectando todas MIS inseguridades en ti. Para mi mente, yo siempre tengo razón. Aunque no sepa ni lo que digo. Aunque las señales también sean opuestas. A...
Qué es lo peor que puede pasar? NADA, básicamente creo que podría perder autoestima y eso dependerá de lo que YO interprete de la situación. No culparme, todos somos diferentes e imperfectos. Todo lo que imagino viene de mi. Cuando creo q salgo de mi, entonces me pierdo y me pongo en el otro y me crea ansiedad. No perder al otro, perderme a mi. No pierdo nada, porque no necesito nada en mi vida. Mi vida es bonita. Ahora todo está bien. Y si no es, es xq ahí no era.