Odias la gente que te molesta que se mete en tu camino, no te dejan que las cosas salgan como tu quieres. Por eso los odias a todos. Sientes soledad infinita por cada poro de tu piel. No te apetece ir con ellos. No los conoces. No te conocen. Además, ocupan tu lugar imaginario. Has sentido un divorcio, una separación, un duelo con todo. Esa gente antes no estaba donde están ahora.
Como si llegara un nuevo compañero de trabajo que te quita el puesto, que lo hace todo mejor que tu. Y te quedas relegado, mirando y esperando tu turno. Ese turno que nunca llega, ese nombre que nunca se pronuncia y que antes pronunciaban todos. O eso creías. Te quedaste en el olvido, en el más profundo olvido de la gente y ya nadie te recuerda ni te necesita.
Tu falta de energía hace que no te muevas de tu sitio. Mientras esperas y buscas la satisfacción desde el exterior. Esperas de los demás algo, algo que te haga sentir bien. Pero cada vez te hundes más en una depresión.
Los que antes estaban ahí ya no quieres verlos, no te apetece estar con ellos. No te apetece compartir nada con ellos. Pues crees que si te miran a los ojos verán el fracaso que ves en ti, tu inutilidad. Verán que no eres capaz de hacer nada serio en la vida, nada productivo, nada potente. Y es que sientes que todo a tu alrededor es basura y declive. No has reaccionado a tiempo, y como arenas movedizas te adentras en el fango. Adentrándote en ti mismo y alejándote de los demás, desconectándote afectivamente. Faltándo ese cariño, ternura, calor y confianza en que puedes salir de esta. Reprimiendo tus emociones en lugar de sacarlas, expresarlas y pedir ayuda por orgullo.
22 jun 2014
El renacer
Empiezo a pensar que esto es un renacer. Que ya no hay vuelta atrás...que los cambios son estables y que serán duraderos. Que ha surgido una nueva Olga, la de los 30. Como si fuera un nuevo modelo de coche, "nuevo Olga serie 30" Un coche más sabio, potente pero a la vez más especializado y concreto. Creo que cada vez soy más yo. Aunque para lo bueno y para lo malo.
El nuevo modelo implica un cambio. Un coche nuevo que manejar, un nuevo asiento al que acomodarse, nuevos mandos, terrenos diferentes con características diferentes. Lo peor de todo es que no lo elegí de forma consciente. Es a mejor o a peor el cambio, os preguntaréis. Quizá mejor ni planteárselo. Está ahí y es lo que hay. O lo coges, o te peleas contigo mismo sin llegar a ninguna parte.
Pues sí señores, hoy les presento el nuevo: "Olga serie 30"
Básicamente es un coche de clase baja, ideal para ir al trabajo. Es individual, confortable y muy, muy discreto. Dispone de un amplio maletero, lo mejor del maletero es que ya viene lleno. Dispone de cables, tuercas, piezas nuevas, tornillos oxidados, remaches, fotos, vídeos y objetos varios en desuso.
Es un coche semiautomático, por lo que, hemos incorporado dentro un ordenador para que así pueda conducir y mientras aprovecha para adelantar trabajo. Además, no incorpora GPS. Es un coche totalmente intuitivo. En esta nueva serie, estamos muy concienciados con el medio ambiente por ese motivo se ha retirado el techo plegable. Ahora es un coche completamente descapotable para que pueda sentir y vivir lo que es conducir en su máximo exponente. Y como no, es un coche diesel que consume lo justo y necesario.
El nuevo modelo implica un cambio. Un coche nuevo que manejar, un nuevo asiento al que acomodarse, nuevos mandos, terrenos diferentes con características diferentes. Lo peor de todo es que no lo elegí de forma consciente. Es a mejor o a peor el cambio, os preguntaréis. Quizá mejor ni planteárselo. Está ahí y es lo que hay. O lo coges, o te peleas contigo mismo sin llegar a ninguna parte.
Pues sí señores, hoy les presento el nuevo: "Olga serie 30"
Básicamente es un coche de clase baja, ideal para ir al trabajo. Es individual, confortable y muy, muy discreto. Dispone de un amplio maletero, lo mejor del maletero es que ya viene lleno. Dispone de cables, tuercas, piezas nuevas, tornillos oxidados, remaches, fotos, vídeos y objetos varios en desuso.
Es un coche semiautomático, por lo que, hemos incorporado dentro un ordenador para que así pueda conducir y mientras aprovecha para adelantar trabajo. Además, no incorpora GPS. Es un coche totalmente intuitivo. En esta nueva serie, estamos muy concienciados con el medio ambiente por ese motivo se ha retirado el techo plegable. Ahora es un coche completamente descapotable para que pueda sentir y vivir lo que es conducir en su máximo exponente. Y como no, es un coche diesel que consume lo justo y necesario.
La granja de Pepito
En esta noche oscura un gran manto de desidia envuelve y baña la granja, como niebla que se adentra por los huecos hasta humedecer y bañar todo con su opacidad, humedad penetrante que acaba atravesando la piel y sientes como va colonizando tu cuerpo.
Muchos frentes abiertos y la desidia los arropa y adormece.
Aquellos animalitos que con cariño los veías cada día, y les dedicabas tus pensamientos y esfuerzos, ves como van creciendo como se van transformando...
Muchos frentes abiertos y la desidia los arropa y adormece.
Aquellos animalitos que con cariño los veías cada día, y les dedicabas tus pensamientos y esfuerzos, ves como van creciendo como se van transformando...
3 feb 2014
La maté porque era mia
Un año después empiezo a tener las cosas claras, tan claras que tengo la gran certeza de que todo esta muy turbio. Y está turbio desde hace quizá ya algunos años.
Verás, me llevó mucho tiempo, fue un trabajo cuidado y meticuloso. El fango llegó a todas partes, incluso a los rincones y agujeros más recónditos de mi alma, donde mis órganos a su paso se retorcían de dolor y se ahogaban de sufrimiento. Y sí, lo hice. Mientras la enterraba el fango me lo comí, me lo tragué y lo mejor es que lo engullí orgullosa. Entretanto, lloraba por dentro y sonreía por fuera, arduo trabajo. Con el tiempo, esas sonrisas se volvieron amargas y cabizbajas, se volvieron tristes, desoladas, resentidas pero desdeñosas y soberbias.
La odiaba, por eso la ahogué pero sin darme cuenta parte de mi se quedó con ella. Ya no volví a ser la de antes. Y yo me pregunto, ¿la de cuándo? Ella me irritaba, me ridiculizaba, me agobiaba por momentos y me frustraba por segundos. Y por eso la enterré, tan adentro que ahora ya no hay forma de que salga.
Ahogué esa parte de mi que podemos odiar en algún momento, esa parte que nos pone tristes, que creemos que nos deja en evidencia, que culpamos de creer que somos débiles y que no aceptamos. En esos momentos, su presencia me hacía más daño que falta.
Ahora, sin embargo, me doy cuenta que sin ella no soy nada, que la necesito justo para eso, para equivocarme, para frustrarme, para agobiarme, para quejarme y para asustarme, sí, para ser humana. Y por fin, desenterrarla, y poder gritar que soy extremadamente imperfecta, que me equivoco, que soy vulnerable, y débil, para poder explicarlo y gritarlo. Así un día, podré reír o llorar, sin más.
Verás, me llevó mucho tiempo, fue un trabajo cuidado y meticuloso. El fango llegó a todas partes, incluso a los rincones y agujeros más recónditos de mi alma, donde mis órganos a su paso se retorcían de dolor y se ahogaban de sufrimiento. Y sí, lo hice. Mientras la enterraba el fango me lo comí, me lo tragué y lo mejor es que lo engullí orgullosa. Entretanto, lloraba por dentro y sonreía por fuera, arduo trabajo. Con el tiempo, esas sonrisas se volvieron amargas y cabizbajas, se volvieron tristes, desoladas, resentidas pero desdeñosas y soberbias.
La odiaba, por eso la ahogué pero sin darme cuenta parte de mi se quedó con ella. Ya no volví a ser la de antes. Y yo me pregunto, ¿la de cuándo? Ella me irritaba, me ridiculizaba, me agobiaba por momentos y me frustraba por segundos. Y por eso la enterré, tan adentro que ahora ya no hay forma de que salga.
Ahogué esa parte de mi que podemos odiar en algún momento, esa parte que nos pone tristes, que creemos que nos deja en evidencia, que culpamos de creer que somos débiles y que no aceptamos. En esos momentos, su presencia me hacía más daño que falta.
Ahora, sin embargo, me doy cuenta que sin ella no soy nada, que la necesito justo para eso, para equivocarme, para frustrarme, para agobiarme, para quejarme y para asustarme, sí, para ser humana. Y por fin, desenterrarla, y poder gritar que soy extremadamente imperfecta, que me equivoco, que soy vulnerable, y débil, para poder explicarlo y gritarlo. Así un día, podré reír o llorar, sin más.
3 ene 2014
El post que nunca publiqué
Basta de mentiras. Terminó la farsa, terminó el cuento. Se acabó
todo lo que empezó. Es el último adiós, mi último adiós. Se feliz, yo lo
intentaré. No quiero más. No quiero vivir más cerca de ti, no quiero
sentirte más. No quiero que me acaricies, no quiero beber de ti, no quiero
tu sudor, no quiero verte más cerca de mi. Se ha terminado, basta de mentir,
basta de mentirme a mi misma. Lo que quiero no ha llegado, no lo tengo junto a
ti. Lo mejor es que ya no me cuesta nada decir y decirte que se acabó.
No quiero lo que me
das, más no me das nada. Quizá ese sea el problema, tu indiferencia, tu
distancia, tu torpeza, tu cohibición y tu depresión, me desgastan y me arañan. No me llenas, no me ofreces, me desgasto y me ahogo. No quiero más de ti, no quiero
eso que me das, no me sirve de nada. No quiero tenerte más junto a mi.
Por eso me muestro así, por eso me siento mal cuando estoy junto
a ti y no quiero ese yo. No me ofreces. No me das, no me gustas, esta historia se acabó. He pasado página junto a ti. He pasado página de ti.
Ese día al irme sabía que era la última vez, sabía que allí no iba a volver. Me prometí que iba a ser así y así fue. Mientras mis lágrimas frotaban por la impotencia de sentir mis emociones.
Ese día al irme sabía que era la última vez, sabía que allí no iba a volver. Me prometí que iba a ser así y así fue. Mientras mis lágrimas frotaban por la impotencia de sentir mis emociones.
Y aún hoy me preguntas porque no quiero quedarme.
Te quiero y ya está :)
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)



