27 ene 2009

Después despertó

Alex abandona su casa, su mujer, sus hijos y no quiere saber nada del dinero. Suelta a las palomas que tiene en su laboratorio. Con miedo, salen volando de su jaula, otras heridas por los experimentos, decide abandonarlas a su suerte.


Se va con una pequeña maleta y con lo puesto a otro lugar, que aún no sabe. Toda su familia murió hace tiempo. Al nacer su madre, veinte años después su padre y hará un año su hermano.


Ahora no tiene nada, pero nada es todo. Para fortalecerse primero debe hundirse en la nada absoluta y aprender a enfrentarse a su soledad total. Alex ha decidido, ha elegido dejar de vivir para los demás. La bondad y el deber son los barrotes de su prisión. Debe aprender a conocer su propia maldad.


Las primeras paradas de su viaje las dedica a destruir sus enormes castillos de arena que durante tanto tiempo le han dado cobijo, le han dado protección, le han dado ilusiones pero le han estancado en su vida real. Es más dulce, más bonito, más fácil contemplarlos, que salir fuera a construirlos de verdad.


Al hacer una visita a sus castillos e intentar tocarlos por primera vez, se le derrumban, se le desmoronan. Es más, pudo observar como otros construían sus castillos con la misma arena con la que él había formado los suyos. Pero le dio igual, porque él ya no quería esos castillos. Así que más desnudo que nunca, pero más seguro de sí mismo siguió andando por la estación de tren…


Basado en el libro

de Irvin D. Yalom

"El día que Nietzsche lloró"



19 ene 2009

Mil caras

Es la primera vez que me regalan una cosa así. La verdad es que me sorprendió abrir el paquete y encontrarme con lo que yo hallé allí dentro. El regalo estaba envuelto con un papel dorado decorado con campanas navideñas, y cerrado con una bonita cinta roja.

Allí encontré la amistad. Pues sí, una gran sorpresa. Estaba bien envuelta y bien cerrada y era para mí. Nunca antes pensé que aquel paquete pudiera contener tanto dentro y menos que fuera a hacerme tanta ilusión. Sin duda, hay momentos en que la amistad se valora aún más que en otros.

Por lo menos, eso quise pensar que la amistad estaba envuelta en ese paquete dorado con su bonita cinta roja. Pero todo eran suposiciones mías. Pensándolo bien la amistad no se regala, se demuestra día a día. Y a veces es un arma de doble filo. Te puede hacer llorar y te puede hacer reír.

Miriam ansía ser libre, pero se engaña a sí misma. Toma decisiones pero no es ella quien elige, sino que actúa movida por los demás. En realidad quiere volver a huir del daño, no quiere gritar que le duele y prefiere irse en busca de la libertad. No se permite llorar, no se permite gritar, no se permite según ella mostrarse débil. Pero no sabe que una persona fuerte cuando admite una debilidad se la ve aún más fuerte. El miedo declarado puede convertirse en valor.

3 ene 2009

Año nuevo… ¿vida nueva?

Buen año Srs. y Sras. Espero que se hayan propuesto objetivos, metas y cambios importantes para este año venidero, bueno el ya presente 2009. Por que ya se sabe “año nuevo, vida nueva” ¿no? Siento meterles prisa, pero si todavía no lo han hecho, aún están a tiempo para proponérselos… dejar de fumar, ahorrar más, expresar más sus emociones con los seres queridos, estudiar más…


Yo NO me he propuesto objetivos. Al pensarlo me ha entrado un escalofrío, por unos momentos, mi mente pensaba que había perdido la línea por donde dirigir mi vida. ¡¡¿Cómo avanzar sin objetivos, sin metas?!! Eso es como avanzar a ciegas, dando tumbos, sin saber bien dónde poner los pie. Pero me he dado cuenta que, a veces, no hace falta proponerse unos objetivos. Y menos, tener que proponérselos porque empiece un nuevo año.

Pues bien, he descubierto que esa capacidad ya la he automatizado. En cada paso que doy aprendo algo y dibujo esbozos del camino para poder avanzar con otro paso. Y si no lo dibujo es porque a veces, hace falta salirse de la línea para luego volver a ella.

Así que mejor, porque no me gustan nada los formalismos. Y la palabra felicidad, tampoco. Todavía no entiendo que quiere decir “feliz navidad”. Ya es difícil saber que quieren decir esas palabras por separado, menos entiendo aún esas dos palabras juntas.

Pues bien, este nuevo año ha querido darme una sorpresa muy pronto. Un contrato. Un contrato a primera vista muy bien envuelto. Sí, un contrato con letras y firmas, pero con pocos números. Es cierto, mi jefa me ha propuesto una mañana de trabajo, asociado a un contrato pésimo. ¿Realmente se cree que puedo vivir al mes con las pocas horas que hago y ocupándome mañanas y tardes? ¿Realmente se cree que puedo vivir con sólo 400 euros al mes?. La duda ofende. A veces, las cosas llegan tarde y cuando consigues lo que quieres, te das cuenta que ya no es lo que necesitas.